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30 días de prueba · Sin datos de pago

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Son las nueve y media de un martes. En un gimnasio en el que tú no estás, alguien teclea 40 kilos por 8 y sigue a lo suyo. No te escribe. No te manda un audio a medianoche. El miércoles abres el panel y ahí está: puesto por su mano, con su fecha. Eso es lo que está cambiando en el oficio de entrenador: el dato viaja solo, desde quien entrena hasta ti. Ese martes no cae del cielo. Alguien tiene que ponerlo en marcha antes, y hoy te toca a ti.

Son las nueve y media de un martes. En un gimnasio en el que tú no estás, alguien teclea 40 kilos por 8 y sigue a lo suyo. No te escribe. No te manda un audio a medianoche. El miércoles abres el panel y ahí está: puesto por su mano, con su fecha. Eso es lo que está cambiando en el oficio de entrenador: el dato viaja solo, desde quien entrena hasta ti. Déjanos tu correo y te avisamos el día que puedas empezar.

Te escribimos una sola vez: el día que puedas darte de alta. Ni boletines ni llamadas.

Sin dejar datos de pago y sin nada que cancelar. 30 días: lo que tarda un microciclo en decirte si esto es para ti.

El problema

Sabes lo que mandaste. No sabes lo que pasó.

Del plan controlas hasta la última serie. De los seis días que tu cliente pasa sin verte, controlas lo que él te quiera contar. Y lo que te cuenta, casi siempre, es «bien».

«¿Qué tal la semana?» «Bien.»

Y no te está mintiendo: «bien» es lo que se contesta. Nadie coge el móvil para escribirle a su entrenador que este martes se quedó en el sofá. Tú te quedas con una sensación donde necesitabas un dato, y para tener el dato habría que volver a preguntar. Y otra vez la semana siguiente.

La revisión del jueves, reconstruida el miércoles a las once.

Buscas el peso en una conversación de marzo, las fotos en la galería y los perímetros en una nota del móvil. Sale una revisión hecha de memoria, y la conversación que tenías que tener sobre su progreso acaba siendo sobre lo que consigues recordar.

Nadie se da de baja el día que lo deja.

Lo dejó semanas antes, en los entrenos que fue saltándose sin que nadie lo mirara. No las vas a evitar todas —eso no te lo arregla ninguna herramienta—, pero enterarte el último no tiene por qué ser parte del trabajo.

Qué hace

El trabajo que dejas de hacer tú

Abre tu hoja de cálculo y cuenta las pestañas: una por cliente, cada una con su formato, y la de Marta tres semanas por detrás porque esa semana estabas liado. SynerTrain es el software para entrenadores personales que se lleva ese trabajo: el plan vive en un sitio, tu cliente lo abre en el móvil y lo que él anota vuelve a tu panel.

Periodización, no lista

Mesociclos, microciclos y entrenamientos, con sus series, sus cargas y sus técnicas por serie. Tu plan entra tal y como lo piensas. Nadie lo aplana en una lista de ejercicios para que quepa.

Tus planes en PDF

Sube el plan que ya tienes en la carpeta y sale convertido en un plan editable, con su jerarquía de mesociclos o con sus comidas. Repasas y corriges sobre algo que ya tiene estructura, en vez de teclear el plan entero otra vez.

Macros ya calculadas

Eliges el alimento del catálogo y las calorías y los macros salen solos. Cada comida admite alternativas, así que el que esta noche no tiene arroz cambia a patata mirando su plan, sin escribirte un domingo a las once.

Adherencia, no sensaciones

Quién cumple, quién ha aflojado y desde cuándo, con las altas y las bajas del periodo, en una pantalla y sin abrir la ficha de nadie. El que lleva dos semanas flojo aparece en la lista sin que tengas que preguntarle a nadie.

Dudas pegadas al ejercicio

El audio de tres minutos que empieza con «el segundo del martes, el de la polea» ya no hace falta. Tu cliente pregunta sobre el ejercicio o la comida concreta y se abre un chat con esa referencia delante. Te manda el vídeo de su serie y le contestas encima.

Cobrar, sin salir de aquí

Conectas tu cuenta de Stripe y les cobras desde el mismo panel donde les planificas: semanal, mensual o semestral, y se repite sin que vuelvas a acordarte. Al que te paga en mano le registras el pago a mano, y queda en su historial igual que el resto. Cada cliente con el suyo y con la fecha del último.

Revisiones que se agendan solas

Tú montas el formulario —medidas, fotos, escalas de sensaciones— y se agenda con la periodicidad que marques. Las respuestas quedan en el histórico del cliente con su fecha, así que la de hace tres meses se abre en dos clics en vez de buscarse en la galería del móvil.

Y además: equipos con código de invitación que caduca a las 72 horas, agenda de eventos y una biblioteca de recursos para dejar ahí lo que hoy mandas adjunto cada vez que alguien lo pide.

Cómo funciona

Empieza por lo que ya tienes escrito

Tienes una carpeta llamada «Planes» con cuarenta documentos dentro, y ese es exactamente el motivo por el que llevas dos años sin cambiar de herramienta. Aquí el primer paso no es rellenar fichas en blanco.

Sube lo que ya tienes

Tus planes de entrenamiento y de nutrición en PDF entran convertidos en planes editables, con sus mesociclos, sus series y sus comidas. Empieza por dos o tres clientes: no hace falta migrar a todo el mundo el primer día para saber si te compensa.

Reparte el código de tu equipo

Tu cliente se instala la aplicación, mete el código y a ti te llega la solicitud, que aceptas de un clic: hasta entonces no está dentro. Si prefieres ahorrarte ese paso, reparte el código de acceso directo y entrará sin pasar por ahí. Los dos caducan a las 72 horas.

Trabaja solo sobre lo que se mueve

Ellos registran sus entrenos serie a serie, su peso, sus perímetros y sus pliegues, y te preguntan donde les surge la duda. Cuando cambias algo, lo tienen la próxima vez que abren el plan: no reenvías nada. Tú miras la adherencia de todos en una pantalla.

Para quién es

No es para todo el mundo

Preferimos decírtelo ahora y no cuando lleves una tarde probándolo.

Encaja si…

  • Entrenas en línea y tu cliente sigue el plan por su cuenta entre semana.
  • Entrenas presencial y quieres sostener el seguimiento los días que no os veis.
  • Planificas por bloques —mesociclos, semanas de descarga— y no mandas rutinas sueltas.
  • Llevas también la nutrición de tus clientes, o quieres empezar a llevarla.
  • Les cobras tú, y lo llevas en una hoja aparte que nunca cuadra del todo.
  • Eres autónomo o un estudio pequeño y decides tú qué herramienta se usa.

No encaja si…

  • Eres una cadena con varias sedes y lo que necesitas es control de accesos, taquillas y reserva de salas.
  • Llevas uno o dos clientes: para eso WhatsApp te sobra.
  • Vendes rutinas cerradas de catálogo, sin seguimiento ni conversación después.
  • Quieres que el cliente apunte lo que come: la nutrición en su móvil es de lectura, ve el menú pero no registra comidas.
  • Tienes clientes de iPhone y los necesitas dentro este mes. La aplicación del cliente está hoy en Android; la de iPhone está en camino, pero no te vamos a dar una fecha hasta tenerla.

Precio

Se paga por los clientes que llevas, no por funciones

Ya sabes cómo acaba esto en otras herramientas: la nutrición en un plan, el seguimiento en otro, y lo que te hacía falta siempre un escalón más arriba. Aquí no hay versión recortada. Lo único que mueve el precio es cuántos clientes activos llevas en cada momento.

30 días

Sin datos de pago

Para empezar no te pedimos ni una tarjeta. Por eso, cuando terminen, no hay nada que cancelar: no hay de dónde cobrarte.

Por tramos

Según tu cartera

Una sola variable, y la tienes contada. Nada de comparar dos columnas con lupa para averiguar qué te toca.

Sin recortes

Todas las funciones, en todos

La planificación, la nutrición, la adherencia, las dudas y las revisiones entran en todos los tramos.

Las cifras se publicarán en esta misma página antes de que nadie pueda contratar nada. No te vamos a pedir el correo a cambio de ver un precio: si lo dejas, es solo para avisarte el día que abra.

Empieza por la prueba. Cuando termine, decides con los números de tu cartera delante y no con una previsión de folleto.

Preguntas

Lo que conviene saber antes de probarlo

¿Cuánto cuesta?

Se paga por el número de clientes activos que lleves, por tramos, y todas las funciones entran en todos los tramos.

Las cifras concretas se publicarán aquí antes de que se pueda contratar nada.

Empieza por los 30 días de prueba: no se piden datos de pago, así que no hay nada que cancelar si decides que no.

¿Qué gano con el cambio?

Tres cosas que hoy no tienes, más que tres cosas que hoy te molestan. La primera: dejas de preguntar. Entras el lunes y ya sabes quién entrenó, cuánto movió y quién lleva dos semanas flojo, sin escribirle a nadie ni esperar a que conteste.

La segunda: el historial se escribe solo. Cuando llega la revisión, el peso, los perímetros y las fotos de hace tres meses están con su fecha, y esa conversación deja de depender de lo que recuerdes. La tercera: hay una versión sola del plan. No la tuya y la que él se bajó en marzo — una, y es la que abre.

Lo que no cambia: seguís hablando por donde habléis hoy. Lo que se muda es lo que pertenece al plan. Y si nada de esto te suena a problema todavía, lo honesto es decirte que aún no te hace falta.

Pasar todos mis planes suena a un mes de trabajo.

Es la objeción más razonable de todas, y por eso existe la importación desde PDF: subes los documentos que ya tienes y salen convertidos en planes editables, con su estructura de mesociclos y sus comidas.

Con un límite: son diez importaciones al mes de serie, así que una cartera grande se pasa en varias tandas. Empieza por dos clientes y ya verás si te compensa seguir.

¿Mis clientes tienen que instalarse una aplicación?

Sí, y conviene saberlo antes de probar: la parte del cliente es una aplicación móvil y hoy está en Android. La de iPhone está en camino, pero no te vamos a dar una fecha hasta que la tengamos delante: si ahora mismo tu cartera es toda de iPhone, esto todavía no es para ti.

No entran solos ni con contraseñas que tengas que gestionar tú: repartes el código de tu equipo, ellos lo meten y a ti te llega la solicitud para aceptarla. Y si no quieres ir aceptando una a una, reparte el código de acceso directo y entran sin ese paso. El plan se lo asignas después.

Si alguno no quiere instalarse nada, ese cliente no verá su plan ni registrará nada: podrás seguir llevándolo como hasta ahora, pero no te contaremos que funciona igual, porque la mitad del valor está en lo que él anota.

Si cambio un ejercicio a mitad de semana, ¿cómo se entera?

Lo importante es lo que deja de pasar: no hay una copia suya distinta de la tuya. El plan que él abre es el tuyo, siempre el último, y el ejercicio que quitaste no está. Se acabó el reenvío, y se acabó que el jueves te pregunte por algo que cambiaste el martes.

Cuándo se entera: le llega un aviso al móvil cuando publicas el plan, y otro —«Se ha actualizado tu plan»— cuando cambias algo de uno que ya tenía. Mientras sea un borrador puedes tocar lo que quieras sin molestar a nadie: hasta que no lo publicas, él no lo ve. Y si prefiere no recibirlos, los silencia desde su perfil.

¿Dónde se guardan los datos de mis clientes?

La base de datos y los archivos están en servidores dentro de la Unión Europea. Solo ves a tus clientes, y ningún otro entrenador ve a los tuyos: ese aislamiento se aplica en la propia base de datos, no solo en lo que se pinta en pantalla. Un plan, unas medidas y unas fotos de progreso son datos de salud y se tratan con ese criterio.

Tres cosas salen fuera y las decimos aquí y no en la letra pequeña: los documentos que subes para importar se procesan con un proveedor externo de inteligencia artificial, los avisos del móvil viajan por el servicio de notificaciones de Google y los cobros pasan por Stripe.

Tu cuenta la puedes eliminar tú mismo desde el panel cuando quieras: se marca ese mismo día y los datos se borran 30 días después. Durante ese plazo todavía puedes echarte atrás.